Un regalo para mi madre… en mi (su) cumpleaños

Una fotografía de mi primera año, junto a mi madre

El primer año con mi madre

Cuando uno cumple años el mismo día de su madre (tras haber venido al mundo en su cumpleaños número 25 regalándole, de entrada, un complicado parto de muchas horas), no queda más remedio que olvidar todas las excusas clásicas que se escuchan entre familias: “huy, ahora que le doy a mi mamá si el cumpleaños es hoy y no guardé nada de plata” y después, por supuesto “no mami, yo te lo doy después, es que no me alcanzó el salario”…

Pensar en el regalo con tiempo (mientras, por supuesto, elige uno lo que va a pedirle a ella), ahorrar lo suficiente para comprárselo, comprarlo unos días antes, buscar el mejor empaque posible y tenerlo todo listo para el día de cumpleaños; eso es lo que haría un buen hijo… pero créanme: no soy un buen hijo, de hecho, si algo me define es la cantidad de problemas que le he traído a mi pobre madre (la mayoría, eso sí, en un día distinto a su -nuestro- cumpleaños):

  1. Lo primero que recuerdo, o de lo que se me acusa en las memorias familiares, es de haber llorado incontenible durante mi Halloween de iniciación… pero es que ¿no es un abuso que a uno lo disfracen de una vil y apretada larva verdosa a 20 días de haber nacido?
  2. Fotografía de mis tres años junto a mi madre en la granja

    A mis tres años, junto a mi madre en la granja "Macondiana"

    Llegado mi primer cumpleaños (el número 26 de mi madre) ya había desarrollado un terror enfermizo por los globos de fiesta, o bombas como le llamamos en Colombia… así que se imaginarán, con acierto, que fue otro episodio de llanto operático.

  3. Para ahorrar lectura voy a saltarme unos cumpleaños (espero haber dejado claro que, hasta ahora, lo único que le he regalado a mi madre en “su día” han sido conciertos para lágrima y aullidos). Entre mi cuarto y quinto cumpleaños ya había desarrollado la técnica de la “pataleta”: sabía cómo señalar eficientemente que regalo era el que quería para mi cumpleaños… bueno, aunque algunas veces los pedía en otras fechas (y si, muchas otras fechas). La metodología práctica del llanto, aullido y movimiento cuasi-epiléptico en el suelo frente a una vitrina resultó ser (casi siempre) infalible.
  4. Tras haber vivido un tiempo en una granja con acento macondiano (o una finca, como les decimos en Colombia), aprendí que jugar con iguanas tomándolas por la cola, matar pequeños pollos abrazándolos o lanzándolos por encima de la cerca (que por supuesto pusieron para protegerlos de mi), señalar la existencia de una serpiente cercana (para ver los posteriores gritos de terror de mi madre) o sumergir cachorros en ollas gigantes de sopa y verlos salir con sus pansitas rellenas no constituían, de ninguna manera, regalos posibles para el cumpleaños de mi madre.
  5. Fotografía de mis doce años con mi madre en el METRO de Medellín

    A mis doce años, con mi madre en el METRO de Medellín (su trabajo)

    En la ciudad, en los primeros años de mi vida escolar, aprendí que pegarle a las niñas, halarles la falda y fracturarles la mano a los vecinos tampoco eran tan agradables noticias para mi madre como ejercicios satisfactorios eran para mi… empezaba a pensar que algo estaba haciendo mal.

  6. Ya en la pre-adolescencia mis notas (del colegio) daban un pequeño respiro a mi abrumada madre… al menos hasta que la profesora de religión la llamaba a cuestionar la presencia de su pequeño diablillo en un colegio católico.
  7. En la adolescencia siguió lo usual: faltas al colegio (¿o eran huidas?), fiestas con los amigos (y esto llegó tarde, apenas en los primeros semestres universitarios, pero ¡con tremenda intensidad!), unos cuantos carros destrozados, retiros espirituales (viajes donde se dejaba el espíritu en casa y sólo me llevaba “la carne”)… en fin, lo de siempre, claro que para la fecha ya le había dado a mi madre un par de tarjetas de cumpleaños y unas cuantas esculturas de arcilla del preescolar. Desde mi perspectiva, un hijo maravilla.
Fotografía de mis 15 años con mi madre y hermano junto al mar

A mis 15 años, con mi madre y hermano (a quién también amo) en un paseo junto al mar

No voy a contar las “travesuras” de adulto… porque a esta edad ya no son travesuras sino más bien estupideces pues resulta que soy terco y mi madre, en cambio, muy optimista: “la esperanza, lo último que se pierde”. ¿Les conté que es Bibliotecóloga? como dos tías más y como lo era mi abuela y luego me pregunto por qué he llegado a la Bibliotecología… al final fue un obsequio que me dí, así que todavía no encuentro el regalo perfecto para una mamá conspirativamente traviesa. ¿Alguna idea?

Mi madre está cumpliendo un poco más de cincuenta el día de hoy y todavía no recuerdo un regalo que no me haya dado y ninguno que, de los pocos que le he dado,  me parezca suficiente para ella.

Como siempre, ya es muy tarde… hoy es nuestro cumpleaños, así que ¡Feliz día mamá! y ya verás que un día (cuando sea grande) te daré un regalo bonito y bien empacado porque, hasta ahora, me es difícil empacar toda mi vida, que al final siempre ha sido tuya.

Y no, no voy a decir cuántos cumplo… ¡ustedes calculen! ;-)

A mis 17 años, junto a mi madre en nuestra casa

A mis 17 años, junto a mi madre en el lugar que suelo ocupar en casa desde entonces... pegado a la computadora

About these ads

3 responses to this post.

  1. Posted by Steven on 7 octubre, 2010 at 10:28 AM

    que hermoso escribis………………… !!

    Responder

    • Posted by Rosa Elena Ceballos on 7 octubre, 2010 at 11:43 AM

      Santi, qué maravilla, tu mamá se debe sentir la mujer más afortunada de tener un hijo como tú. Te felicito, escribes maravillosamente. Te quiero mucho. Tía Nena

      Responder

  2. Posted by Nieves Gonzalez on 7 octubre, 2010 at 2:28 PM

    muchisimas felicidades a ambos, por tener un hijo asi y una madre tan guapa :)

    Responder

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: